Mostrando entradas con la etiqueta Escrache. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escrache. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de abril de 2013

El presidente del Supremo defiende los Escraches


El presidente del Supremo defiende los escraches como un “ejemplo de la libertad de manifestación”
Gonzalo Moliner asegura que el próximo 8 de mayo el Poder Judicial tratará de aunar criterios tras la sentencia europea sobre los desahucios.

Rajoy dice que estas protestas "vulneran los derechos democráticos de muchos diputados" y Cospedal insiste en que le parecen "una actitud totalitaria y fascista".

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Gonzalo Moliner, ha defendido hoy la legalidad de los escraches. "En tanto no sean violentos, como no lo son, son el ejemplo de la libertad de manifestación", ha asegurado el magistrado en una entrevista en la cadena Ser.

Moliner ha insistido en que estos actos deben respetar los derechos de las personas a las que se dirigen las protestas.

La opinión del máximo dirigente de uno de los poderes del Estado contrasta con la de otro, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que ha defendido hoy durante la sesión de control en el Congreso la utilidad de las medidas impulsadas por el Ejecutivo para paliar el drama de los desahucios frente a la iniciativa legislativa popular impulsada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), las peticiones "populistas" y las "manifestaciones organizadas que vulneran los derechos democráticos de muchos diputados", en referencia a los conocidos como escraches.

En el mismo sentido se ha pronunciado desde Pekín la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, quien ha insistido en que participar en escraches contra figuras públicas le parece "una actitud totalitaria y fascista" y así lo repetirá "siempre". "Lo vuelvo a reiterar: ir a casa de alguien como si van a casa de cualquiera de los aquí presentes, decirle 'sé dónde vives', aporrear la puerta de su domicilio, maltratar e insultar a sus hijos, llamarle asesino y violentarle el sentido de su voto o lo que tiene que pensar, me parece una actitud totalitaria y fascista, y lo volveré a repetir siempre", ha declarado.

Cospedal ha respondido así a una pregunta sobre si aceptaría la invitación de la asociación de antiguos
deportados en los campos nazis Amical Mauthausen para visitar alguno de los campos de concentración, después de que la secretaria del PP calificara de "nazismo puro" los escraches contra los diputados de su partido. Esta asociación ha reclamado a Cospedal que rectifique la comparación que hizo sobre los escraches y los nazis al considerar que "banaliza el horror" de los campos de concentración.

Tras indicar que estaría "encantada" de aceptar la invitación, la secretaria general del PP recordó que ya ha visitado campos de concentración en Polonia, con lo cual conoce el "drama" del genocidio nazi.

Reunión por los desahucios
Por otro lado, Moliner ha anunciado en su entrevista que el Poder Judicial se reunirá el próximo 8 de mayo para tratar de aunar criterios sobre los desahucios tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE. En dicha reunión, que en todo caso será de carácter consultivo según ha asegurado, se tratará de buscar una solución a la disparidad de criterios que pueden surgir mientras no se traslada a la legislación española la sentencia del TJUE que considera abusiva la ley española sobre desahucios.

En este sentido, Moliner ha precisado que "los tribunales pueden parar las consecuencia negativas de la crisis, en tanto en cuanto esas crisis haya producido situaciones de abuso de derecho".

martes, 2 de abril de 2013

Escrache o la soberanía popular


Por tratar de describir el escrache, por si alguien queda por estos lares que no lo conozca ya, me gustaría comenzar este escrito mencionando que no es más que una forma de manifestación legítima que consiste, en términos más concretos, en aparecer en el lugar de trabajo o domicilio del susodicho al que avergonzar y protestar por sus acciones y/o adhesiones.

Algunos se están rasgando las vestiduras opinando sobre el modelo del escrache, siempre son los mismos, aquellos que creen que heredarán la tierra y el escaño (diríase también puesto de edil, alcaldía, diputado, o nómina en el periodicucho de turno etc…), asegurando que roza lo denunciable, lo ilegal, lo terrorístico. Parece que la idea de ser señalados sin ambages a pocos metros, sin la tranquilidad de la barrera institucional o policial les llena de miedo e indignación, les hace pensar en las libertades que ellos mismos no fomentan. ¡Qué curioso!

La consecuencia de acometer un gobierno que estafa a los españoles aplicando un programa inexistente en campaña, la de vender un país entero a la troika mundial primero, y europea después, la de saquear los bienes públicos a favor de un poder del capital que se rescata a costa de todos por culpa de sus torpezas ansiosas de codicia, las consecuencias de no ceder a la voluntad popular que se rebela y exige sin miedo en las calles un cambio radical, son también los escraches.

Quien ejerza un cargo público y crea que es su cortijo. Quien piense que en este río revuelto puede pasar desapercibido mientras fomenta la injusticia y la insolidaridad. Quien se esconde tras el cargo y no escucha al poder soberano del pueblo, se arriesga a tener que soportar la vergüenza de verse señalado en su puesto de trabajo, en su domicilio o donde haga falta. Muchos años llevamos ya soportando de buenas maneras el hacer propio de ladrones de la comparsa de políticos del bipartidismo que pacta en susurros.

La soberanía del pueblo se ejerce primero en las calles, en los barrios, en los centros de trabajo y escuelas, en los centros sanitarios y fiestas populares, en las concentraciones y en la búsqueda de respuestas de la oposición política responsable. La soberanía popular se ha mostrado y se sigue mostrando a cada esquina del país ante la evidencia de la necesidad de escarnio y castigo a las prácticas criminales y mezquinas que se proponen e imponen. El escrache es un grito legítimo, adulto y firme de una sociedad que provoca los cambios. El escrache es sin duda un paso más en la profundización de la negación de un sistema caduco. El pueblo no tiene más remedio que aumentar la presión.

Lo que ya vivimos en las puertas del Congreso cuando simplemente se rodeó, un símbolo inequívoco de pueblo responsable y exigente, ahora se concretiza con los desahucios, pronto surgirán en las alcaldías denunciables, hacia los jetas con amigos bien colocados en la maraña del PPSOE o en el Palacio de la Zarzuela (más lleno de zarzas que nunca). Serán denunciados, reprimidos e investigados, serán boicoteados, desinformados o repudiados por la prensa, pero los escraches seguirán en el seno de los ciudadanos porque el cambio es ya irrenunciable. Ha despertado el compromiso de las personas del día a día con la necesidad imperiosa de la negación del sistema mal bendecido tras la transición.

Que levanten el rostro aquellos que reciban un escrache porque algo habrán hecho y se quiere denunciar públicamente, que sean ellos los que respondan y expliquen rebatiendo los motivos para que se lo hagan, que se defiendan si pueden de sus propias acciones y apoyos, que demuestren su inocencia o se marchen. Destrozando la sanidad de los que más la necesitan, desmantelando la educación de quiénes más la aprovecharán, robando los recursos y riquezas de un pueblo, secuestrando su conciencia y palabra, y jugando a los parlamentos mientras creen que pueden engañar con fuegos artificiales a los plebeyos prescindibles, no merecen ser representantes de nuestra soberanía, ni gestores de nuestros recursos, ni coordinadores de nuestras instituciones.

Ese es el camino, levantar las baldosas que por muy fuertes cementadas que estén al suelo, porque permanecen podridas y corruptas por dentro. El ciudadano medio ha despertado y prefiere materiales más dignos que pisar en sus paseos. El escrache es soberanía popular en su raíz, y es por ello que yo lo apoyo. Sea bienvenida la era en la que los brazos se alzan para cambiar sus destinos con la honestidad de la fuerza en grupo. Sea bienvenido el escrache como símbolo de liberación. Sea el escrache un grano más para la Revolución.

Fuente: http://www.larepublica.es/2013/03/escrache-o-la-soberania-popular/