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martes, 14 de enero de 2014

La NSA tendrá un ordenador para descifrar todas las contraseñas

Los documentos publicados por el extécnico Edward Snowden revelan que la agencia trabaja en un sistema de computación cuántico, muchísimo más rápida que la normal 

La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) trabaja en la construcción de un ordenador cuántico que puede descifrar cualquier contraseña, incluso las de más alta seguridad, según reveló hoy en exclusiva el diario The Washington Post, a partir de los documentos del ex analista de la NSA Edward Snowden. 

El desarrollo de la computación cuántica es un objetivo que persigue desde hace años la comunidad científica y en el que la NSA, la Unión Europea y Suiza han hecho importantes avances en la última década. Este tipo de ordenadores es mucho más rápido que uno común, tanto que es capaz de descifrar todas las
formas de codificación, incluso las de más alta seguridad que se emplean para proteger secretos de Estado, transacciones financieras, e información médica y de negocios.

Según los documentos proporcionados por Snowden, los trabajos de la NSA para construir un ordenador cuántico forman parte de un programa de investigación de 79,7 millones de dólares que tiene por título "Penetrando objetivos difíciles". Los expertos consideran que la NSA no está más cerca de alcanzar el ambicioso objetivo de la computación cuántica que la comunidad científica.

Hace una década, algunos expertos aseguraban que el ordenador cuántico podría llegar en los diez o cien años siguientes, mientras que hace cinco años consideraron que para alcanzar este objetivo aún quedaban al menos diez años. La diferencia entre la computación cuántica y la clásica es que, mientras que ésta última usa el sistema binario de unos y ceros, la primera utiliza los "bits cuánticos", que son simultáneamente ceros y unos.

Un ordenador clásico, incluso si es rápido, debe hacer un cálculo cada vez, mientras que uno cuántico puede evitar hacer cálculos que son innecesarios para resolver un problema, lo cual permite encontrar la respuesta buscada más rápido. Los ordenadores cuánticos son extremadamente delicados, por lo que si no se protegen adecuadamente el sistema puede fallar.


miércoles, 30 de octubre de 2013

188 países apoyan el levantamiento del bloqueo de EEUU contra Cuba

La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) votó este martes, una vez más, por un nuevo llamado al levantamiento del bloqueo que Estados Unidos (EE.UU) mantiene sobre el pueblo y el Gobierno de Cuba, desde hace más de medio siglo, una política unilateral que ha sido rechazada en este organismo durante los últimos 21 años.

Tras un debate que giró en torno a un proyecto de resolución en el que se destacó la necesidad de poner fin al cerco económico, comercial y financiero impuesto por Washington a la isla desde hace más de 50 años, 188 Estados miembros votaron a favor de la iniciativa, mientras que dos lo hicieron en contra y tres se abstuvieron de emitir su opinión.

Se trató de un documento similar al que desde 1992 ha recibido un amplio respaldo de la comunidad mundial, siempre con más de 180 naciones apoyándolo en los últimos siete años.
Además, la plenaria número 38 de la Asamblea General, que el pasado 17 de septiembre instaló su 68 período de sesiones, tiene en agenda la presentación de un reporte del secretario general del organismo, Ban Ki-moon, sobre el bloqueo estadounidense.

Este documento contempla informaciones suministradas por, al menos, 150 países, la Unión Europea, la Santa Sede y diferentes entidades de la ONU; dirigidas a fijar postura contra el cerco norteamericano, denunciar su impacto y adelantar el respaldo al proyecto de resolución.

Por su parte, La Habana remitió al ente un texto que recoge, de forma detallada, las afectaciones del bloqueo por sectores y, también, denuncia su carácter extraterritorial y su recrudecimiento en materia financiera por la actual administración estadounidense.

El proyecto a considerar por la Asamblea apela a los principios de “soberanía e igualdad entre Estados, la libertad de comercio y navegación y la no interferencia en los asuntos internos”, para, con base en ello, demandar se levanten las sanciones de Washington.

Semanas atrás, más de 40 presidentes, primeros ministros y cancilleres de los cinco continentes pidieron en el debate general del 68 período de sesiones de la Asamblea el fin del bloqueo, que recibió en el foro el calificativo de “genocidio, ilegal y reliquia de la guerra fría”.

Discurso completo del embajador de Cuba ante la ONU: http://bit.ly/1dKt0V6

Fuente: http://www.larepublica.es/2013/10/188-paises-apoyan-el-levantamiento-del-bloqueo-de-eeuu-contra-cuba/

viernes, 21 de junio de 2013

ENTREVISTA CON EL PRIMERO DE LOS CINCO EN REGRESAR A SU PATRIA

René González: "Yo no fui a Estados Unidos a combatir personas"

ENRIQUE OJITO LINARES 
ARELYS GARCÍA ACOSTA 17/06/2013

Después de protagonizar el vuelo quizás más arriesgado de su vida el 8 de diciembre de 1990, René González Sehwerert, el primero de los Cinco en retornar a la Patria, penetró organizaciones terroristas como Hermanos al Rescate, Movimiento Democracia, Partido Unido Nacional Democrático y la Fundación Nacional Cubano-Americana, radicadas en la Florida. En entrevista exclusiva con el periódico Escambray y Radio Sancti Spíritus, el luchador antiterrorista recorre su itinerario como agente de la Seguridad del Estado de Cuba, sin olvidar el ser humano que es.

“Si usted dice que para esta misma noche, inventamos un avión y vamos a La Habana”, le aseguró, sin esconder la ansiedad, este guajiro de La Sierpe a René González Sehwerert —el primero de los Cinco en retornar a la isla—, al solicitarle una entrevista, posibilidad que, al final, no denegó: “Llámanos dentro de unos 10 días”. La situación legal del antiterrorista aconsejaba esperar.

¿Qué más le dije? No recuerdo; a veces la emoción traiciona. Minutos antes y de repente, su esposa Olga Salanueva Arango me preguntó, vía telefónica: “¿Quieres saludarlo?”. Cuando menos, salté de la silla giratoria en la Redacción; significaba hablar con un Héroe de la República de Cuba, quien dejó, sin lamento alguno, 13 años de su vida en penitenciarías de Estados Unidos.

A escasas horas de finalizada la Segunda Jornada 5 días por los 5 en Washington DC…“podemos vernos hoy, a las tres, en la Casa de la Amistad; antes, estaré allí con Russia Today”. Solo entonces el alma me vino al cuerpo. El diálogo quedó pactado para la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), donde declararía que regresar a Cuba sin sus compañeros –Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González– fue la pesadilla de su encierro.

Luego de cumplir su condena de tres lustros de prisión el 7 de octubre de 2011, René empezó a saldar tres años de libertad supervisada. Esas condiciones fueron modificadas el 3 de mayo pasado por la jueza Joan Lenard, quien aceptó la permanencia del cubano en la isla, a cambio de su dejación a la ciudadanía estadounidense, certificado concedido el día 9 de ese mes.

Tarde de nubes negras y bajas. En sordina, se escuchan los pitazos y los rumores de la calle en el amplio corredor de la sede del ICAP, adonde René llega ahora con el andar del alpinista que nunca renuncia a pisar la cima, y se sienta, con sus gafas oscuras —colgadas de la camisa a cuadros—, entradas altas y el mentón rematado por las canas. Bien cerca, Olga, atenta a sus ojos claros y a las manos que se cruzan una y otra vez, mientras él revive sus breves años en Chicago, que lo vio nacer el 13 de agosto de 1956.

Apenas son fragmentos de recuerdos, aclara. La familia residía próxima al lago Michigan; no olvida el muelle de madera camino a la profundidad de las aguas, y el olor del parque que iluminó ciertos versos dedicados a su compañera.

No olvida, tampoco, la maldad que sacó de las casillas a sus viejos —Irma y Cándido—: con su hermano Roberto, salió a una avenida “a hacerles monerías a los automóviles”, travesura interrumpida, afortunadamente, por un policía que los condujo a casa. “También recuerdo bastante el viaje hacia Cuba en barco, en el Guadalupe”.

Eso sucedió posterior a la invasión mercenaria por Playa Girón.

“Sí. Los viejos estaban en el comité Pro justo trato a Cuba, y salieron a las calles a manifestarse contra la invasión; recibieron represalias; inclusive, personas de la derecha los agredieron. Después tomaron la decisión, y vinimos en octubre del 61”.

Conocido por el apelativo de Castor en las lides de la Seguridad del Estado —según el brasileño Fernando Morais, en su libro Los últimos soldados de la guerra fría—, René volvió a suelo norteamericano el 8 de diciembre de 1990 mediante el robo de una aeronave en San Nicolás de Bari, situado hoy en la provincia de Mayabeque.

Antes de la partida usted le dejó a Olga algo de dinero y la letra de una canción de Pablito Milanés dentro de una revista. ¿Era un mensaje en clave?

Es difícil irse, y saber que la familia no tiene conocimiento de lo que vas a hacer. Una de las cosas más difíciles de este tipo de misión es convencer a la gente que tú respetas de que eres un traidor. En todos estos años las tareas más difíciles las cumplí en Cuba; las dos fueron en San Nicolás de Bari: renunciar al proceso del Partido (Comunista de Cuba) y robarme un avión. Hay cosas que no son tareas, pero que son humanas, y una es dejar a la familia, eso es fuerte. Efectivamente, le dejé el dinero que había guardado y aquella canción, ni recuerdo que canción era, en una Bohemia.

Le dije a Irmita, que tenía seis años y era muy discreta, una tumba: le voy a dejar un regalito a tu mamá aquí para cuando venga el fin de año. Esto es un secreto para darle una sorpresa a tu mamá. “¡Mami, mami!, papi dejó esto aquí”; así fue como Olguita lo encontró.

¿Cuántas veces usted repasó el plan de secuestro del avión que lo llevó a Boca Chica, adonde llegó casi sin combustible?

Ninguna. En las condiciones en que todo sucedió era imposible repasar ningún plan. Estábamos entrando en el período especial; los vuelos de lanzamiento de paracaidismo y de deporte aéreo, en general, fueron unas de las primeras actividades afectadas. Todo resultó improvisado, a excepción de la decisión de que si se me daba la oportunidad me iba a ir. Tenía que buscar el momento oportuno y sacarle el máximo; de ahí que llegara sin combustible. Se me dio la posibilidad de hacerlo, y calculé rápidamente; me dije: el combustible me alcanza exacto, tengo que lanzarme. Probablemente, haya sido el vuelo más peligroso, más arriesgado, en mi vida.

Al llegar a Miami usted declaró a la llamada Radio Martí haberse sentido un verdadero Cristóbal Colón cuando vio los cayos al sur de la Florida. ¿Cómo entrar en el personaje de traidor y hacerse creíble ante la opinión pública?

Me lo pregunté desde que me plantearon la misión; no creo que alguien pueda entrenarse para eso. Además, yo era todo lo contrario; nunca he sido un simulador. Tú no puedes encontrar a alguien que sea un revolucionario y sea un simulador. ¿Cuál es la clave? El sentido del deber; la satisfacción de engañar a alguien que quiere hacerle daño a mi pueblo, y a partir de ahí, a lo mejor intervienen ciertas características personales que te permiten hacerlo.

Recuerdo cuando conocí a Félix Rodríguez, el Gato; casualmente fue el día en que se creó Hermanos al Rescate. La víspera yo estaba en casa de un piloto que había secuestrado un avión en los años 60 y era jefe de un grupo denominado la CUPA (Cuban Pilots Association). Estando con él, lo llama Basulto (José) para informarle: “Oye, vamos a armar un grupo que se va a llamar Hermanos al Rescate, y haremos una conferencia de prensa en el aeropuerto de Miami”. Y el hombre me invitó.

Voy para allá, y cuando entro por aquel salón me reciben: “¡Ahh! —me conocían del periódico—, el que se llevó un avión”. Y así, de sopetón, me sueltan: “Mira, te presentamos a Félix Rodríguez, el hombre que mató al Che”. No sé qué me pasó de pronto —fue un corrientazo—; saqué la mano y se la di: no me digas, compadre, que tú eres el tipo. Por dentro, me asombré: ¿cómo es posible que yo haya podido hacer esto? Cuando salí, me dije: ya yo sirvo para esta tarea.

Al ser agente de la Inteligencia de un Estado, algunos podrían pensar que usted llevaba una vida holgada. ¿Cómo sobrevivió económicamente aquellos primeros meses?

Tuve la ventaja de tener mucha familia allá que me apoyó; o sea, desde el punto de vista económico nunca me sobró un quilo; pero sí tuve casa y comida. Mi abuela me recibió, y yo, claro, desde que llegué empecé a trabajar. Hice varios trabajos; sin embargo, el propósito mío siempre fue acercarme al ambiente de la aviación.

Después se crea Hermanos al Rescate y entro por ahí. Para poder avanzar en ese ambiente tuve consumir mucho de lo que ganaba en sacar muchas licencias, que es muy caro. De entrada trabajé en una tienda por un salario miserable; después vendí unos calentadores muy malos y no quise seguir vendiéndolos porque estaba engañando a la gente; hice piso, hice techo. Tuve una vida modesta y mi principal objetivo siempre fue avanzar como piloto.

En mayo del 91 ingresó a Hermanos al Rescate; sobrevoló La Habana con Basulto, tiró panfletos. ¿Cómo llenarse de esa sangre fría para compartir cabina con ese terrorista?

Yo no fui a Estados Unidos a combatir personas; fui a combatir actividades que dañaban a Cuba, que podían causar perjuicios al pueblo cubano, a la propiedad, a nuestros dirigentes; fui a alertar al país sobre esas actividades. En esas circunstancias no puedes ponerte a entrar mucho en el elemento personal que te divide porque sí te disocias.

Usted llevó a bordo a periodistas de canales como Univisión, que armaban su campaña anticubana.

En su origen, Hermanos al Rescate fue, probablemente, una de las operaciones de guerra psicológica más bien montadas que haya habido. Se monta sobre el tema de los balseros, un asunto complicado y fácil de manipular. La organización la fundan Basulto y un grupo de veteranos de Bahía de Cochinos, y más específicamente de los grupos que llamaban los teams de infiltración. Esos grupos habían sido preparados por la CIA (Agencia Central de Inteligencia) en los años 60 en sabotajes, en infiltración e exfiltración, guerra psicológica.

Ellos ven la posibilidad de utilizar el tema de los balseros para hacer una guerra sicológica de dos vías: por una parte, estimular en Cuba las salidas ilegales como una forma de desestabilizar la sociedad cubana, y, por otra, proyectar hacia el mundo la imagen más negativa posible de Cuba, como el infierno del que la gente se estaba yendo. Es una etapa muy propicia para eso por el momento en que se estaba viviendo: el período especial; la gente quería irse porque tenía problemas económicos… Ellos aprovecharon muy bien ese momento.

En la propia ciudad de Miami se va creando, igualmente, una euforia alrededor de todos los problemas que tenía Cuba y los que no tenía, y los que no tenía los inventaban. En esto ese contexto, Hermanos al Rescate es una herramienta de propaganda muy fuerte, que apela, por otro lado, al sentimiento humanitario: tienen a los balseros, al individuo que está medio muerto en una balsa, y ellos los rescatan. Ahí se mezclan varios elementos que les permiten montar una operación de guerra psicológica muy fuerte.

Después ellos van evolucionando; en la medida en que el período especial se pone más difícil se incrementan sus esperanzas de que en Cuba se produzca una explosión, y empiezan, en una etapa poco más intermedia, a apostar por la explosión en Cuba, que la gente se lance para la calle; lo que sucedió en el Malecón en agosto del 94 fue para ellos un impulso, una bocanada de aire fresco.

En ese contexto comienzan a preparar ya acciones violentas; en el juicio salió evidencia de que Hermanos al Rescate estaba en el juicio, salió evidencia de que estaba preparando unos artefactos mortíferos para ser lanzados sobre Cuba y que podrían ser utilizados por personas descontentas contra la Policía. Esos artefactos eran como unas bengalas; pero en lugar del material pirotécnico, se cargarían con balines y pólvora, o sea, serían utilizados para hacer daño, para matar.

(…) ¿Qué pasa? Se produce la llamada Crisis de los Balseros (en 1994 emigraron ilegalmente hacia los Estados Unidos más de 30 000 personas). Cuando los Estados Unidos y Cuba firman los acuerdos migratorios (el Comunicado Conjunto del 9 de septiembre de 1994 y la Declaración Conjunta del 2 de mayo de 1995), el negocio de Hermanos al Rescate se va al piso, porque los cubanos que se lanzaban al mar iban a ser interceptados por la Guardia Costera y serían repatriados a Cuba. 

Ese fue un golpe muy duro para Hermanos al Rescate, y pasan ahí a incrementar la provocación, o sea, pasan a tratar de crear un conflicto entre Cuba y Estados Unidos. Es cuando empiezan a producirse los sobrevuelos a Cuba, las provocaciones, las famosas flotillas; en abril del 94 había habido una y después ellos empiezan a incrementarlas con Movimiento Democracia. En fin, eso fue lo que sucedió hasta que se produjo lo del 24 de febrero del 96, que fue el golpe de gracia a Hermanos al Rescate.

¿Qué misiones concretas asumió?

Estuve en varias organizaciones; Hermanos al Rescate fue la primera en la que me involucré. Obviamente, la misión fundamental era mantener a Cuba informada de todo lo que estaba haciendo, de todos los preparativos de las flotillas… Desde un inicio Basulto concibió Hermanos al Rescate como una organización que, además de dedicarse a los balseros, realizara acciones violentas; inclusive, él me consultó en el año 92 acerca de una incursión para hacer un sabotaje al sistema eléctrico nacional con la utilización de sus aviones.

Luego Basulto estuvo envuelto en la adquisición de un avión de combate ruso, un Mig 23, que quería emplearlo para una actividad violenta. En Estados Unidos se usa mucho que cuando un país desactiva ciertos aviones, algún particular los compra. También quería comprar un avión checo de entrenamiento militar.

Me vinculé al PUND (Partido Unido Nacional Democrático), que en los años 92 y 93 realizó incursiones en la costa norte, sobre todo en el área entre Varadero y Cayo Coco. Un comando del PUND asesinó a un compañero en Caibarién; estuve vinculado a las actividades que hacía de infiltración. Comando de Liberación Unido estaba envuelto, igualmente, en esas actividades.

También había que localizar. Un grupo paramilitar de la FNCA (Fundación Nacional Cubano-Americana) adquirió varios medios y había que localizarlos, algunos eran aéreos; estaban en el área de mi competencia. La localización de Posada Carriles me llegó a través de una indiscreción en los años 90. Ese era el tipo de actividad que estábamos realizando.

¿Por qué colaboró con el Buró Federal de Investigaciones (FBI) en el desmantelamiento de operaciones de drogas?

Desmantelé dos operaciones de drogas. ¿Por qué? Primero, todo el mundo sabe la posición de Cuba contra las drogas; pero, además, ahí la droga juega un doble papel, porque no es solamente el daño que hace como tal; sino que el dinero de esta se utilizaba para financiar el PUND y el Comando de Liberación Unido. En la medida que tú les ibas cortando las fuentes de financiamiento eran operaciones que no se hacían contra Cuba.

Resulta muy difícil saber cuántas operaciones se dejaron de hacer, por ejemplo, una vez que pudimos meter preso a Tony, el Gordo, que era quien financiaba el PUND. Se quedaban sin dinero; esos fueron golpes fuertes para ellos.

¿Cómo dominar la sensación, al ser agente al servicio de la Inteligencia, de sentirse vigilado?

Existen conductas propias de la actividad que tienes que adoptar, y estar alerta. Te puede hacer mucho daño si exageras; tampoco puedes relajarte del todo, tienes que buscar un balance ahí y decir: bueno, déjame estar alerta, tengo que cuidarme; pero, por otra parte, no puedes volverte loco.

En medio de todo ello, usted tenía la decisión de reencontrarse con Olga e Irmita. ¿Cuánto hizo René en función de eso? Dicen que estuvo hasta en el Capitolio.

Ahí entran a jugar muchas consideraciones. Ileana Ros-Lehtinen no tenía la capacidad de llevar a Olguita para allá; eso fue parte de todo el esquema. Obviamente, para mí siempre fue una prioridad que ellas se reunieran conmigo. Tomó trabajo por toda una serie de circunstancias que había que hacer coincidir; fueron seis duros años de separación; al final pudieron ir para allá en diciembre de 1996.

Hasta en traje y corbata, con flores en la mano, usted las recibió en el aeropuerto de Miami.

El reencuentro tuvo dos ángulos contrapuestos; desgraciadamente tuve que hacerme acompañar por algún elemento que no era muy… (Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia). El reencuentro significaba, prácticamente, como si Olguita y yo nos casáramos de nuevo. Estábamos casados desde el 83; después de seis años de separación, fue hermoso y, al mismo tiempo, difícil por la adaptación de Irmita; pero venció el amor.

De ese amor surgió Ivette. ¿Cómo Gerardo Hernández, sin hijo, disfrutó el nacimiento de Ivette?

Gerardo siempre fue muy sensible a todo lo que fuera la familia. Antes de que Ivette naciera, estuvo muy pendiente de la llegada de Irmita; después, un regalito por aquí, una atención por allá; con Olguita también. Éramos como una familia; en realidad, en esas circunstancias es la única familia que tienes en el sentido de que es la única gente a quien tú puedes decirle todo. Yo tenía familia allá, que no comulgaba con nuestra forma de pensar; pero demostraron ser una gente muy buena. Gerardo asumió ese rol de una manera muy humana, con una capacidad de querer muy grande; efectivamente, con Ivette, muy contento.

¿En cuáles circunstancias aconteció su arresto el 12 de septiembre de 1998?

Un arresto en Estados Unidos es un eufemismo por asalto; realmente constituye un asalto. Te asaltan la casa con un alarde de violencia para paralizarte; es el primer paso para ablandarte. Ellos (FBI) empezaron a golpear la puerta; en otros casos las tumbaron con un ariete. Nosotros vivíamos en un pasillo muy estrecho y la puerta era de hierro; parece que la física no les dio y no podían derribarla. La golpearon violentamente, y cuando abrí entraron con pistolas afuera; la empujaron, me lanzaron contra el piso mientras me amenazaban con la pistola; me esposaron de inmediato, y cuando Olguita salió del cuarto la tiraron contra la pared. Después me levantaron; me preguntaron si era René González y si yo era de Hermanos al Rescate. Me sacaron de la casa ese sábado y de allí me llevaron hasta la prisión.

¿Cómo describir los primeros días de cárcel?

Los primeros días son terribles. Además, en el caso nuestro, no fue como en otros que normalmente ellos te llevan a un área de admisión, te dan tu ropa, te explican cómo funciona la cárcel, te dan una llamada telefónica. A nosotros nos dieron un tratamiento especial; en términos militares eso lo llaman golpe y estupor, o sea, te arrestan violentamente, te pasan por el FBI para ver si vas a ser de los que te declaras culpable o no, de los que cooperas o no. De inmediato te meten en el “hueco”, solo ahí, para que comiences a pensar en lo que te espera. Son días en los que no puedes dormir; ni siquiera nos dieron una sábana, nada.

En ese momento se decide tu futuro. Si no decides rajarte, después no lo vas a hacer. Nosotros decidimos desde ese momento que no nos íbamos a rajar y ya. Me tocó esto, pues a enfrentarlo.

Hasta el lunes fueron días difíciles. Todo es un teatro que se prepara: te tienen el sábado, domingo a solas con tus pensamientos, sin afeitarte, sin lavarte los dientes; el lunes te visten de payaso y te bajan a la Corte. Te hacen pasar por un pasillo, y está toda esa jauría de gente, llena de odio, mirándote encadenado, barbudo, con aspecto cadavérico, y la preocupación por la familia está dándote vuelta.

Tuve suerte; cuando me bajan del elevador y me enfrentan a ese salón lleno de gente y voy buscando a la familia, de pronto siento un grito: “¡¡¡Papiiii!!!”, miro y está Irmita haciéndome así (René levanta el dedo pulgar hacia arriba, bien alto). A partir de ahí respiré y me dije: este aire me dura hasta que se acabe esto, y me sigue durando todavía.

¿A qué se aferró usted para no traicionar, como sí lo hicieron otros miembros de la red cubana?

En lo más básico, a la dignidad humana; yo creo en el valor de la dignidad. El proceso demostró que hay quienes no creen en ese valor; los valores humanos existen. Todos los proclamamos; pero en condiciones como esas se demuestran quiénes creen en ellos o no. Los Cinco creímos en ellos. Si los valores humanos existen, no veo por qué un ser humano deba ceder a la fuerza bruta, más allá de la política (ideales).

Porque este tipo tiene la capacidad de maltratarme, de encerrarme, yo cedo; nadie me enseñó que eso tenía ningún valor. A eso se añade la misión que estabas haciendo, el conocimiento de tu causa, la conciencia de lo que estuviste haciendo, saber que tienes la razón, saber que estabas defendiendo la vida humana, saber que estás siendo juzgado injustamente.

Todo eso se va añadiendo, y más allá de eso también está la conducta de ellos. Tú los ves mentirle a la jueza, chantajear testigos, engañar a la Corte, burlarse de las órdenes de la jueza, mentirles a los jurados, preparar gente para que mientan. Al ver que se rebajan y se rebajan, dices: ¿hasta qué punto puede rebajarse esta gente? Entonces te dices: yo no puedo ceder ante esta gente.

Usted estuvo encarcelado en Pennsylvania, Carolina del Sur y Florida. ¿Cómo hacerse respetar en un ambiente tan hostil?

En el caso del sistema penitenciario norteamericano, el haber ido a juicio te da mucho respeto; casi nadie va a juicio. La gente tiene miedo de ir a juicio; el sistema está arreglado de forma tal que el que va a juicio lo pierde. Los abogados te convencen de que no vayas y de que cooperes con la Fiscalía, y cooperar termina siempre con delatar a alguien. ¿Qué pasa?; cuando fuiste a juicio, te enfrentaste al Gobierno.

La gente te respeta mucho por eso; además, saben que no los vas a delatar. Y más allá está la actitud tuya; si tú tratas bien a la gente, en general, te trata bien. Debes relacionarte con personas que tengan actitudes positivas, constructivas; rehuir a conductas como el juego, las deudas; no involucrarte en las pandillas.

Las cartas ayudan bastante, es decir, el que la gente te vea recibir muchas cartas de todos los países; entonces, vienen y te piden los sellos. Nos ayudó la emisión de sellos cubanos; decían: “¡Coñooo!, ese tipo sale en un sello”. Hasta los guardias me los pedían escondidos. “Fírmamelo”.

¿Hubo alguien entre los compañeros de celda o de prisión, en general, que lo marcara a usted?

Tuve muchos compañeros de celda. Recuerdo a un rapero que estuvo conmigo (en Marianna, Florida) y se involucró tanto en el caso que un día cogió un pulóver y entre él y Rody (Rodolfo Rodríguez) lo pintaron con el símbolo de los Cinco. Se metieron en la yarda, y cantó una canción rap ahí por los Cinco; por poco aquello se revuelve allí.

Rody es un caso curioso: un cubano con un prontuario delictivo desde que era muchacho, inclusive, violento; sin embargo, cuando me conoció —ya estaba en un proceso de evolución—, él tenía mucho resentimiento contra Cuba. A través de nuestras relaciones comenzó a cambiar sus visiones de Cuba, de la Revolución, de Fidel; luego era más comunista que yo. Me reía a veces: oye, compadre, dale un break a la gente; no te fajes con todo el mundo.

Había un supermaxista blanco que había tenido, también, un pasado muy violento, una infancia muy disfuncional, había terminado en lo que le llaman skinhead (cabezas rapadas), asaltó banco. Poco a poco había ido reconsiderando, y le tocó la suerte de estar conmigo en la celda cuando él estaba en ese proceso; se me acercó, reflexionó mucho conmigo y terminó politizándose. En general, sí hay mucho respeto hacia uno por parte de todos los presos.

Olga se convirtió en horcón de una familia, madre y padre a la vez; no obstante, usted no perdió las riendas de la casa.

Las riendas de la casa las tenía Olguita; hay que ser franco. No me gusta estar dirigiendo a la gente desde la distancia. Yo confié en Olguita; mi papel era hacer bien lo mío allá. Me pareció siempre importante que ellos supieran que yo estaba bien; de la misma forma que para mí era muy importante saber que ellas estaban bien. Olguita sabía lo que tenía que hacer, y lo hizo bien, y dentro de eso el intercambio con las muchachitas, el consejo... Ellas han tenido una relación muy abierta siempre conmigo. No soy un padre gruñón, creo que soy un buen padre, un buen amigo.

¿Qué hacía René para salir de la depresión que le llega a todo ser humano, más aún en un encierro?

No me llegó, no. Yo acuñé una frase de la que la gente se reía; me preguntaban por la mañana: “¿Cómo tú estás?” I’m always ok. Y ya la gente venía y me decía: “Yo sé que tú estás bien”. ¿Por qué lo decía? No sé; uno tiene que espantar esas cosas, tienes que luchar. Hay días que te levantas más ansioso, o sea, la ansiedad sí llega. Hay una dosis de ansiedad que está ahí, y que tienes que aprender a reconocerla, y decirte: relájate. Hay días que te levantas y a lo mejor estás un poco más irascible; es cuando tienes que decirte: espérate, no te vayas a buscar un problema.

Me refugié mucho en el ejercicio físico, en la lectura, en el estudio. Para mí era muy importante no mirar el tiempo; el tiempo no me va a matar, me decía, y me funcionó: no me llegué a deprimir nunca.

¿Cuándo venía más la imagen de sus padres en la cárcel?

Uno mantiene la imagen de la familia todos los días; tenía un pequeño mural con las fotos familiares. Recuerdo, por ejemplo, el día que leí los alegatos. Cuando me paré frente a la jueza y la atravesé con la mirada para decirle varias verdades, me cogí el cinto por atrás y me lo levanté, como diciendo, ahora voy para allá. El viejo me vino a la mente enseguida; era un gesto suyo; un gesto de esos que tú heredas automáticamente. (…) A esa edad, no tienes que estar pensando: mamá haría esto, papá lo otro. Ya uno se destetó; pero lo que ellos te enseñaron, esa conducta la llevas contigo todos los días, todas las horas, y eso te permite sobrevivir.

¿Pudo pegar el ojo la noche del 6 al 7 de octubre del 2011, cuando salió de la prisión de Marianna?

Sí; en la cárcel no puedes permitir que te quiten el sueño. Esa noche me la echaron a perder un poquito; me pusieron en el “hueco”, no por nada malo, sino porque habíamos echo un arreglo con la propia prisión para que yo saliera más temprano a fin de evitar la prensa; sabían que había consideraciones de seguridad. Me sacaron de improviso de la celda y me llevaron para el “hueco”. No pude despedirme de la gente. La idea mía era levantarme al otro día bien temprano, afeitarme, ponerme bien bonito, en lo posible; pero, en fin, me acosté a dormir.

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“Llegó René González a la Patria”; el titular de Cubadebate.cu daba la vuelta al mundo el 20 de marzo de 2012. Pasado el mediodía de ese viernes arribaba a La Habana en visita privada y familiar: su hermano Roberto, miembro del equipo de defensa de los Cinco, estaba gravemente enfermo. “Mi Brother de toda la vida”; así encabezó René una carta, fechada en febrero y que cerró con una frase que aún hoy nos sacude: “¡¡Respira brother, respira!!”.

La libertad supervisada decretó su vuelta a la Florida. “Regresar a allá fue bastante fuerte; tuve que volverme a adaptar otra vez”, comentaría luego, a sabiendas del Miami vengativo.

Por si no bastara, el primero de abril de este año René sufrió la pérdida de Cándido, su padre. El dolor devolvió al hijo a Cuba, donde tramitó su renuncia a la ciudadanía estadounidense.

El tiempo de un Héroe dicta límites, mesura, a este reportero, cuyos ojos miopes siguen con discreción la mano de René que, sin prisa, busca el brazo cálido y cercano de su esposa. 

Por cierto, ¿cuándo llevará a Olga al cine? El día en que usted secuestró el avión le prometió ese regalo para esa noche.

“Es verdad; hoy estábamos hablando de eso; pero no se lo voy a decir a la prensa (RISA CÓMPLICE), porque si no…”.

Atardecer habanero lleno de nubes y relámpagos. Instantes después de apagar la grabadora, gotas anchas y sonoras empiezan a cubrir el Vedado. “Será difícil que hoy pueda llevarla a ver alguna película”, me dije cuando puse un pie en la calle.

Fuente: http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=2840

martes, 2 de abril de 2013

Sólo dos de los 25 comandos de los SEAL que mataron a Bin Laden continúan vivos


Sólo dos de los 25 militares del comando de los SEAL de la Armada estadounidense que mató al líder de Al Qaeda, Usama bin Laden, el 2 de mayo de 2011 en su residencia de Abbottabad (Pakistán) continúan vivos en la actualidad, a pesar de que aún no se han cumplido dos años desde aquella incursión nocturna, ha informado el diario italiano ´Il Corriere della Sera´. 

El rotativo italiano, que no cita fuentes, mantiene que hoy por hoy sólo permanecen vivos dos de esos 25 militares, después de que la mayoría de ellos (22 miembros) perdieran la vida al estrellarse su helicóptero en agosto de 2011 en Afganistán, un siniestro que los talibán han reivindicado como un atentado suyo.

El último militar que ha fallecido del conocido ´Team Six´ (el comando SEAL que acabó con la vida de Bin Laden) es Brett D. Shadle, de 31 años de edad.

Según ´Il Corriere´, falleció el pasado jueves cuando su paracaídas falló en un salto en el desierto de Arizona, donde se ejercitaba en saltos a baja cota. El militar continuaba vivo a pesar del impacto contra el suelo y las graves heridas que sufrió pero, finalmente, fue declarado muerto cuando estaba ingresado en un hospital de Tucson. Las autoridades militares han abierto una investigación para aclarar los motivos del accidente.

Fuente: http://www.diarioprogresista.es/solo-dos-de-los-25-comandos-de-los-seal-que-mataron-27057.htm

La invasión de Iraq la peor decisión de los EEUU


Por qué la invasión de Iraq fue la peor decisión de política exterior de la historia de Estados Unidos

Peter Van Buren
TomDispatch.com

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Yo estuve allí. Y “allí” podía ser un lugar cualquiera. Y un lugar cualquiera era el lugar donde debías estar si querías apreciar de cerca los signos del fin de los tiempos del Imperio Estadounidense. Era el lugar donde debías estar si querías ver la locura –oh, sí, era locura- sin filtrar a través de unos medios de comunicación complacientes y adormilados encargados de que la política bélica de Washington pareciera, si no sensata, al menos bastante cuerda y seria. Yo estuve en la Zona Cero de lo que se intentaba que fuera la nueva pieza central para una Pax Americana en el Gran Oriente Medio.

Por decirlo sin ambages, la invasión de Iraq resultó ser un chiste. Desde luego, no para los iraquíes ni para los soldados estadounidenses, tampoco era un tipo de chiste de esos de ja, ja, ¡qué risa! Y aquí va la verdad más triste de todo: el 20 de marzo, aunque conmemoramos el décimo aniversario de la invasión en nombre del infierno, todavía sigo sin entender bien bien las cosas. No obstante, en el caso de que Vds. quieran que remate el chiste, aquí va: al invadir Iraq, EEUU hizo más por desestabilizar el Oriente Medio de lo que posiblemente imaginamos en aquel momento. Y nosotros –y tantos otros- estaremos pagando el precio durante mucho, mucho tiempo.

La locura del Rey Jorge
Es fácil olvidar lo normal que se veía entonces la locura. En 2009, cuando llegué a Iraq, estábamos ya en el último aliento respecto a poder salvar algo de lo que puede ya considerarse como la peor decisión de política exterior en la historia de EEUU. Fue entonces cuando, como funcionario del Departamento de Estado asignado para dirigir dos equipos provinciales de reconstrucción en el este de Iraq, entré por primera vez en aquella planta de procesamiento de pollos en medio de la nada.
Para entonces, el plan estadounidense de “reconstrucción” de ese país se estaba ahogando en ríos de dinero estúpidamente gastado. Al igual que el plato fuerte de esos esfuerzos estadounidenses –al menos una vez que el Plan A, el que postulaba que nuestras tropas invasoras iban a ser recibidas como libertadoras con flores y dulces, se estrelló y se quemó-, conseguimos arreglárnoslas para no reconstruir nada de interés. Concebido primero como un Plan Marshall para el Nuevo Siglo Americano, seis años después había degenerado en una farsa.

En mi acto de la función, EEUU gastó unos 2.200 millones de dólares en construir una inmensa instalación allá por el quinto pino. Haciendo caso omiso de la cruda realidad de que los iraquíes llevaban criando y vendiendo pollos allí desde hacía más 2.000 años, EEUU decidió financiar la construcción de una instalación central de procesamiento para  que los iraquíes mantuvieran la planta, compraran pollos locales, los desplumaran y los cortaran en rodajas con complejas maquinarias llevadas desde Chicago, empaquetaran las pechugas y alas en un envoltorio de plástico y las transportaran en camiones a todos los supermercados locales. Quizá fue fruto del calor del desierto, pero en aquel momento esta historia les pareció lógica y el plan recibió el apoyo del ejército, del Departamento de Estado y de la Casa Blanca.

Elegante como idea, al menos para nosotros, no tuvo en cuenta unas cuantas cosas muy simples, como la habitual carencia de electricidad, o los sistemas logísticos para llevar y traer los pollos a la planta, o el capital de trabajo, o… hum… los supermercados. Como consecuencia,  en la reluciente planta de 2.200 millones de dólares no se procesó nada, ni pollos ni nada. Por utilizar algunos de los tópicos de ese momento, no transformó  nada, no favoreció, no estabilizó, ni mejoró la vida de un solo iraquí. Se quedó allí vacía, oscura y sin usar en medio del desierto. Nosotros, como los pollos, nos quedamos cacareando y sin plumas.
Sin embargo, de acuerdo con la locura de los tiempos, el simple hecho de que la planta no cumpliera ninguno de sus objetivos reales no significó que el proyecto no fuera un éxito. En realidad, la fábrica constituyó un hit en los medios de comunicación estadounidenses. Después de todo, en cada visita propagandística a la planta, mi grupo abastecía el lugar con pollos comprados a toda prisa, ponía en marcha la maquinaria y montaba un espectáculo circense a base pollos y gallos.

Con el humor negro de aquel momento, bautizamos el lugar como la Fábrica de Pollos Potemkin.  Entre una visita y otra de los medios de comunicación y de los VIP, se quedaba a oscuras, para despertar tan sólo con el canto del gallo si alguna mañana  aparecía algún equipo de cámaras para hacer una visita. Así pues, se consideró que nuestra fábrica era todo un éxito. Robert Ford, entonces en la Embajada en Bagdad y ahora duro embajador en la sombra en Siria, dijo que la visita que hizo al lugar fue el día en que más había disfrutado en Iraq. El General Ray Odierno, entonces al frente de todas las fuerzas estadounidenses en Iraq, envió a blogueros y seguidores a ver el victorioso proyecto. Parte de la propaganda, que proclamaba que “enseñar a los iraquíes métodos para que prosperaran por ellos mismos les daba la capacidad para conseguir su propia estabilidad sin necesidad de depender de los estadounidenses”, se encuentra aún online (incluyendo, en particular, esta encantadora imagen de la tutoría estadounidense, una de mis favoritas).
No éramos estúpidos, no vayan a creer. En realidad, todos nos sentíamos lo suficientemente  listos e inteligentes como para aprender a mirar  hacia otro lado. La planta de pollos fue al principio una historia divertida, un tipo de chiste interno en el que todos conocíamos la gracia final. Hey, malgastamos algún dinero, pero los 2.200 millones de dólares eran una suma pequeña en una guerra cuyos costes algún día sobrepasarán los miles de billones. Realmente, a fin de cuentas, ¿qué daño habíamos hecho?

El daño fue este: pretendíamos dejar Iraq (y Afganistán) estabilizado para seguir avanzando en nuestros objetivos. Lo que hicimos fue gastar nuestro tiempo y dinero en cosas obviamente insignificantes, mientras la mayoría de los iraquíes no disponían de acceso a agua potable, a electricidad regular y a atención sanitaria y hospitalaria. Otro funcionario del Departamento de Estado en Iraq escribió en el resumen semanal que me enviaba: “En el corte de cintas de nuestro proyecto, se nos recibe normalmente con un somero ‘gracias’, seguido por una larga lista de apabullantes necesidades relativas a aspectos esenciales como son el agua y la energía”. ¿Cómo íbamos a poder estabilizar Iraq si actuábamos como bufones? Como me dijo un iraquí: “Es como si yo estuviera desnudo en una habitación con un gran sombrero en la cabeza. Todo el mundo entra y va poniéndome flores y cintas en el sombrero, pero nadie parece darse cuenta de que estoy desnudo”.
Desde luego, en 2009, todo eso debía resultar obvio. Ya no estábamos dentro del sueño neocon de la superpotencia mundial sin rival sino atascados en todo cuanto había sucedido. Éramos una fábrica de pollos en el desierto que nadie quería.

Viajando en el tiempo hasta 2003
Los aniversarios son tiempos de reflexión, en parte porque a menudo sólo con la perspectiva somos capaces de reconocer los momentos más importantes de nuestra vida. Por otra parte, en los aniversarios es difícil recordar cómo era realmente todo cuando todo empezó. En medio del actual caos en Oriente Medio, es fácil, por ejemplo, olvidar cómo eran las cosas cuando empezaba 2003. Parecía que Afganistán había sido invadido y ocupado rápida y limpiamente de un modo que los soviéticos (los británicos, los antiguos griegos…) nunca podrían haber soñado. Irán estaba aterrado viendo el poderío del ejército estadounidense en su frontera oriental, que pronto se situaría también en la occidental, mostrándose dispuesto a negociar. Siria estaba controlada por la brutalidad estable de Bashar al-Asad y las relaciones eran tan buenas que EEUU estaba entregándole a sospechosos de terrorismo para que les torturara en sus prisiones secretas.
La mayor parte del resto de Oriente Medio estaba inmersa en un largo sueño con dictadores lo suficientemente fiables como para mantener la estabilidad. Libia era una excepción, aunque las predicciones decían que antes de que pasara mucho tiempo Muammar Qadafi haría algún tipo de trato. (Y lo hizo). Todo lo que se necesitaba era un navajazo rápido en Iraq para establecer una presencia militar permanente estadounidense en el corazón de Mesopotamia. Nuestras futuras guarniciones allí podrían obviamente supervisar las cosas, proporcionando la potencia necesaria para aplastar cualquier futuro elemento desestabilizador. Todo eso tenía mucho sentido para los neocon visionarios de los primeros años de Bush. Lo único que Washington no pudo imaginar fue esto: que el principal elemento desestabilizador seríamos nosotros.

En efecto, su poderoso plan se estaba ya desintegrando cuando apenas empezaba a soñarlo. En su ansia por todo sin respetar nada que no fueran sus deseos, el equipo de Bush perdió una oportunidad diplomática con Irán que podría haber hecho innecesario el actual ruido de sables, incluso cuando Afganistán se vino abajo e Iraq implosionó. Como parte de la descomposición, hombres encarnizados, a quienes la historia pilló por sorpresa, subieron el volumen de las medidas encarnizadas: tortura, gulags secretos, entregas extraordinarias, asesinatos mediante aviones teledirigidos, acciones extra constitucionales en casa. Se lanzaban las ofertas más viles para tratar de salvar algo, incluyendo ignorar la red de A.Q. Khan de proliferación nuclear pakistaní a cambio de un cursi momento-foto con Condi Rice-Qadafi de acercamiento en Libia.

En el interior de Iraq, la invasión estadounidense había desatado las fuerzas del conflicto sectario sunní-chií. Esto, a su vez, estaba creando las condiciones de una guerra por poderes entre EEUU e Irán, parecida a la cada vez más intensa guerra por poderes entre Israel e Irán dentro del Líbano (donde iba de la mano otro suceso desestabilizador: la invasión israelí de 2006, sancionada por EEUU). Nada de todo esto ha acabado aún. En la actualidad, de hecho, esa guerra por poderes ha encontrado sencillamente un nuevo anfitrión, Siria, con múltiples potencias utilizando la “ayuda humanitaria” para impulsar una y otra vez a su alrededor los avatares sunníes y chiíes.

Irán, haciendo tambalearse las expectativas neocon, superó la década estadounidense en Iraq con mayor potencia económica, con un comercio entre los dos vecinos que consigue burlar las sanciones y que está valorado en unos 5.000 millones de dólares al año, que siguen en aumento. En esa década, EEUU se las arregló también para eliminar a uno de los contrapesos estratégicos de Irán, Sadam Hussein, sustituyéndole con un gobierno dirigido por Nuri al-Maliki, que en otra época se había asilado en Teherán.

Mientras tanto, Turquía está ahora enredada en una guerra abierta con los kurdos del norte de Iraq. Turquía es, desde luego, parte de la OTAN, por tanto imagínense al gobierno de EEUU quedándose sentado en silencio mientras Alemania bombardeaba Polonia. Para completar el círculo, el primer ministro iraquí advirtió recientemente que una victoria de los rebeldes sirios provocará guerras sectarias en su propio país y creará un nuevo puerto seguro para al-Qaida que desestabilizará aún más la región.

Al mismo tiempo, EEUU, militarmente quemado, económicamente tambaleante desde las guerras en Iraq y Afganistán y careciendo de toda autoridad moral en Oriente Medio después de Guantánamo y Abu Ghraib, se queda con los brazos cruzados mientras la chispa regional que llegó a llamarse la Primavera Árabe se apaga y es sustituida por mucha más desestabilización en toda la región. E incluso todo esto no ha conseguido detener a Washington de seguir adelante persiguiendo la última versión de la (ahora sin nombre) guerra global contra el terror hacia nuevas regiones necesitadas de desestabilización.

Teniendo en cuenta la facilidad con la que el paralizado pueblo estadounidense miraba patrióticamente hacia otro lado mientras nuestras guerras seguían sus particulares sendas hacia el infierno, nuestros dirigentes ni pestañearon ya ante el pensamiento de enviar aviones teledirigidos estadounidenses y fuerzas de operaciones especiales más lejos que nunca, especialmente hacia lo más profundo de África, creando desde las cenizas de Iraq una versión fronteriza del estado de guerra perpetua que George Orwell imaginó una vez para su distópica novela 1984. Y no duden ni un segundo que hay una senda directa que va desde la invasión de 2003 y aquella planta de pollos hacia el peligroso y caótico lugar que pasa hoy por nuestro mundo estadounidense.

Feliz aniversario
En este décimo aniversario de la Guerra de Iraq, el mismo Iraq sigue siendo, se mire por donde se mire, un lugar peligroso e inestable. Incluso el habitualmente risueño Departamento de Estado aconseja a los viajeros estadounidenses que van a Iraq “que sigue habiendo riesgo de secuestro para los ciudadanos de EEUU… porque hay numerosos grupos de insurgentes, incluyendo a al-Qaida, que siguen activos…” y apunta que “la guía del Departamento de Estado para las empresas de EEUU en Iraq aconsejan seguir los Detalles para la Protección y Seguridad”.

En una visión más general, el mundo es también un lugar mucho más peligroso que en 2003. En efecto, para el Departamento de Estado, que me envió a Iraq para que fuera testigo de las locuras del imperio, el mundo es ahora aún más sobrecogedor. En 2003, en aquel infame momento de “misión cumplida”, sólo Afganistán estaba en la lista de embajadas en el extranjero que se consideraban “puestos de extremo peligro”. Sin embargo, bastante pronto, se añadieron Iraq y Pakistán. En la actualidad, Yemen y Libia, que en otro tiempo eran puestos aburridos pero seguros para los funcionarios del Estado, han caído ya en la misma categoría.

Otros lugares que eran también considerados seguros para los diplomáticos y sus familias, como Siria y Mali, han sido evacuados y no hay presencia diplomática estadounidense alguna. Incluso el adormilado Túnez, que era en otro tiempo tan tranquilo que el Departamento de Estado tenía allí su escuela de lengua árabe, tiene ahora reducido su personal y los familiares de los diplomáticos no residen allí. Egipto va y viene, sube y baja.

El liderazgo iraní observaba cuidadosamente cómo la versión imperial estadounidense de Iraq se venía abajo, concluyendo que Washington era un tigre de papel, retirándose de las ofertas iniciales de negociar cuestiones controvertidas y, en cambio (al menos durante un tiempo), redoblando sus esfuerzos para conseguir capacidad nuclear inmediata, ayudados por el anterior trabajo de esa misma red de A.Q. Khan. Corea del Norte, otra beneficiaria de A.Q. Khan, siguió el mismo camino cada vez más alejada de Washington, mientras se convertía en una auténtica potencia nuclear. Su vecina China seguía su propio sendero de dominio económico, mientras ayudaba a “pagar” por la Guerra de Iraq convirtiéndose en el número uno de los tenedores de deuda estadounidense entre los gobiernos extranjeros. Ahora posee más del 21% de la deuda que EEUU mantiene en el extranjero.

Y no guarden, de momento, el libro de chistes. Sustituyendo como apologista-en-jefe al ausente George W. Bush y a los altos funcionarios de su administración en este décimo aniversario, el ex Primer Ministro británico Tony Blair nos recordaba recientemente lo que se nos aproxima por el horizonte. Concediendo que “había renunciado desde hacía tiempo a intentar persuadir a la gente de que tomó la decisión correcta sobre Iraq”, Blair añadió que se avecinaban nuevas crisis. “Tienen ya una en Siria, justo ahora, y tendrán otra en el futuro en Irán”, dijo. “Estamos en medio de esta lucha, que va a necesitar de una generación, va a ser muy arduo y difícil. Pero pienso que cometemos un error, un profundo error, si pensamos que podemos mantenernos al margen de esa lucha”.

Piensen en ese comentario como si fuera una advertencia. Al haber convertido de alguna forma en enemigo a gran parte del Islam, Washington se ha asegurado básicamente crisis interminables que no tiene posibilidad alguna de ganar. En este sentido, Iraq no fue una aberración, sino el cénit y el nadir históricos de una forma de pensamiento que está ahora lentamente declinando. Durante las décadas venideras, EEUU tendrá un ejército lo suficientemente grande como para asegurar que nuestra decadencia sea lenta, sangrienta, desagradable y renuente, aunque inevitable. Un día, no obstante, hasta los aviones teledirigidos tendrán que aterrizar.

Así pues, ¡feliz X aniversario, Guerra de Iraq! Una década después de la invasión, un caótico e inestable Oriente Medio es el inacabado legado de nuestra invasión. Supongo que, a pesar de todo, seguiremos con los chistes, aunque nadie se esté riendo.

Peter Van Buren pasó 24 años trabajando en el Departamento de Estado, estuvo destinado un tiempo en Iraq. Es colaborador habitual de TomDispatch. Escribe sobre Iraq, Oriente Medio y la diplomacia estadounidense en su blog We Meant Well. Es autor de “We Meant Well: How I Helped Lose the Battle for the Hearts and Minds of the Iraqi People” (The American Empire Project, Metropolitan Books). Trabaja actualmente en un nuevo libro: “The People on the Bus: A Story of the 99%”.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165602&titular=por-qu%E9-la-invasi%F3n-de-iraq-fue-la-peor-decisi%F3n-de-pol%EDtica-exterior-de-la-

martes, 26 de marzo de 2013

Medios de EE.UU. ignoran huelga de presos en Guantánamo


Alrededor de 130 reclusos de Guantánamo se declararon en huelga de hambre hace aproximadamente 7 semanas para protestar contra el tratamiento y las condiciones en esta prisión, que el presidente de EE.UU., Barack Obama, prometió cerrar para 2010, afirmó el Centro para los Derechos Constitucionales.

Las autoridades, por su parte, continúan cuestionando las cifras y señalan que tan solo 26 reos pasan hambre, mientras que a otros 8 se los alimenta a la fuerza. No obstante, los oficiales norteamericanos niegan que había una huelga.

“Escuchamos que a los abogados no se les permite visitar a los reos. Es más, existe una divergencia grande entre lo que dicen los abogados y la administración. Eso muestra que la administración todavía trata de silenciar la situación, no quieren que se difunda. Y esto significa que pasa algo grave”, indicó el periodista investigador Andy Worthington.

Al consultar a la gente en la calle si piensan que el tema debería ser cubierto por los medios estadounidenses, la respuesta es inequívocamente positiva. Mientras CNN, la cadena más potente del país, omite el tema de la huelga de hambre y se centra en otros aspectos como, por ejemplo, el dinero que se destinará para renovar la instalación.

“Ninguno habla sobre el tema. Si esto pasara en Rusia, si las personas hubieran desaparecido en un agujero negro ilegal en Rusia y hubieran enfrentado una encarcelación indefinida sin juicio, ni cargos, sin acceso o abogados, los medios occidentales habrían estado llenos de este tema”, dijo el parlamentario británico George Galloway.

Y en el negocio de las noticias, los medios tienen que fijar prioridades y elegir las historias que merecen su atención. Pero resulta que no solo las voces de los prisioneros hambrientos se ven acalladas, sino que los ciudadanos se quedan confundidos al enterarse de la verdad, privándoseles así de elegir el contenido mediático.

(Con información de Russia Today)

Fuente: http://www.cubadebate.cu/noticias/2013/03/26/medios-de-ee-uu-ignoran-huelga-de-presos-en-guantanamo/

¿Cáncer inoculado?


Julián Assange es hoy otro personaje invisibilizado. No se crean que sólo lo hacen con los pobres, como durante tantos años ocurrió aquí y sucede en países latinoamericanos.

También desaparecen de los medios a personajes que en algún momento estuvieron en el epicentro de la atención mediática de todo el mundo y, de pronto, “dejan de ser noticia”. En nuestro caso, Assange fue el hombre que entregó a cinco de los diarios más famosos del mundo centenares de miles de mensajes que enviaron las embajadas de EEUU al Departamento de Estado desde decenas de países, incluido Venezuela, pero hubo dos circunstancias que lo bajaron del pedestal: una, que cuando Assange observó que en esos diarios dejaban de publicar cables que afectaban determinados intereses, políticos y de empresas transnacionales, cortó sus relaciones con ellos y, la otra, que Estados Unidos comenzó a perseguirlo y debió asilarse en la Embajada de Ecuador en Londres, donde aún se encuentra.

Hace muy poco concedió una entrevista a Elizabeth Carvallo para Globo News y denunció que “la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU, que es la principal agencia de espionaje electrónico de EEUU, admitió ante el Congreso que intercepta 1,6 mil millones de unidades de comunicación al día”, y fue más allá, dijo también que Internet es “la máquina de espionaje más importante que jamás se haya inventado” y que Google y Facebook “se ven parte del sistema”.

Un país con esa capacidad de nutrirse de información de todos los mortales sobre la Tierra y de interceptar casi todas las llamadas telefónicas que hacemos y los mensajes que enviamos o recibimos, es capaz de cosas mayores.

“…En el caso particular del cáncer, se conoce que, desde 1975, se ha empleado el Fuerte Detrick como instalación donde radica una sección especial dentro del Departamento Virus del Centro para la Investigación de Guerra Biológica, conocida como “Instalaciones Fredrick para la Investigación del Cáncer”, bajo supervisión del Departamento de Defensa, de la CIA y del Instituto Nacional del Cáncer.

“Las investigaciones ultrasecretas están encaminadas a desarrollar un programa especial del virus del cáncer, sumamente agresivo y letal, para el que existe inmunidad y fue identificado como Virus Humano de la célula T de Leucemia (Htlv). La insistencia de estos laboratorios de lograr los mecanismos para elaborar artificialmente células malignas o cancerígenas, sumamente invasivas y capaces de propagarse en el organismo desarrollando una metástasis incontenible, se ha mantenido a lo largo de más de cuatro décadas. De acuerdo con estos proyectos, las enfermedades cancerígenas serían capaces de inhibir cualquier defensa ante su ataque al organismo humano, diseminándose a través de la sangre o de la linfa luego de ser inoculadas en el mismo mediante diversas vías. La alteración del material genético de las células humanas que provoca el cáncer por vía artificial en estos laboratorios, son la premisa básica de esta arma desarrollada con la venia del Gobierno norteamericano. Para ello se elaboran células madres o stem cells, mediante mutaciones monitoreadas y preconcebidas, convirtiéndolas en un fenotipo maligno más heterogéneo de rápido desarrollo”, según escribió Percy Alvarado Godoy, luchador e investigador antiterrorista.

Ahora lean el comienzo de un informe escrito por Robert Burns en 2007, de la agencia AP: “En uno de los secretos más duraderos de la Guerra Fría, el Ejército de Estados Unidos exploró la posibilidad de utilizar venenos radioactivos para asesinar a ‘personas importantes’, como líderes militares o civiles, según documentos desclasificados obtenidos por The Associated Press”.

Seguramente el presidente Hugo Chávez no conocía esos informes cuando, a fines de 2011, expresó su extrañeza de que personalidades como Cristina Fernández, Dilma Rousseff, Fernando Lugo, Lula da Silva y él, hubiesen tenido cáncer, y señaló que no podía ser casual que algunos poderes foráneos pudiesen tener responsabilidad.

Muerto Chávez, enterado el alto gobierno de que muestras de la biopsia enviadas a laboratorios especializados de Brasil, China, Rusia, y con nombre supuesto, EEUU, coincidieron en que se trataba de células únicas, de un cáncer extremadamente agresivo, y aparentemente desconocido, es cuando el presidente encargado Nicolás Maduro, anunció que se designará una comisión de científicos de varios países del mundo para conocer del caso. Más recientemente, el ministro Rafael Ramírez declaró estar convencido de que Chávez fue víctima de un complot y fue asesinado. Dijo a BBC Mundo que “Estamos seguros de que el imperialismo y lo más oscuro de las agencias de inteligencia… tienen el manejo de tecnologías que nosotros desconocemos”, y le pidió al periodista que no le pidiera “que te demuestre en este momento la profunda convicción que tengo, lo estudiaremos y evaluaremos. No se ha podido demostrar cómo asesinaron a Yaser Arafat, pero a Yaser Arafat lo asesinaron”.

Ante esos hechos y opiniones, hay razones para la duda y parece lógica la designación de esa comisión de científicos, y esperar sus resultados para despejar las dudas.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/especiales/2013/03/19/cancer-inoculado/#.UUn6QZWh3ps.facebook

martes, 22 de enero de 2013

Guantánamo sigue sin cerrarse pero EEUU sigue dando lecciones


Se cumplen 4 años de la orden de cerrar la base naval de EEUU en Guantánamo

Este martes se cumplen cuatro años desde que el presidente de EE.UU., Barack Obama, ordenó el cierre de la prisión de Guantánamo en un plazo menor a un año. La cárcel sigue funcionando.

Obama inicia oficialmente su segundo mandato bajo la sombra de las promesas incumplidas durante su primer período. El cierre de la prisión de Guantánamo es una de ellas. Algo que según los expertos seguirá sin cumplirse.

Es el único lugar en la isla socialista donde hay un McDonald’s. Y es que el rumor sobre el restaurante parece ser una excepción en la avalancha de información sobre la cárcel de Guantánamo que conmueven al mundo.

“Los encapuchan, ya se sabe lo que ha pasado en los años anteriores, los desnudan. Para un ser humano es humillante. La comida sí es pésima, es lo que he oído, es algo como un campo de concentración. Es una zona vedada para nosotros totalmente y todo lo que se habla es muy desagradable”.

Son los rumores que circulan entre los isleños.

Promesas sin cumplir

Con el tiempo quedó claro que lo que hablaba la gente era verdad. La tristemente célebre cárcel de Guantánamo debería haber sido cerrada hace varios años. Por lo menos, eso es lo que esperaban los estadounidenses de Barack Obama cuando votaron por él en 2008. Fueron muchos los que creyeron en su promesa preelectoral.

Sin embargo, esas puertas no son nada fáciles de cerrar. Obama no solo no pudo hacerlo durante su primer mandato, sino que además el pasado 2 de enero firmó la ley de la Autorización de Defensa Nacional que, según algunos analistas políticos, hace la clausura de esta institución penitenciaria prácticamente imposible.

“Hay una cláusula que dice que no se podrá tomar financiamiento de ese presupuesto para trasladar presos de Guantánamo a otro país ni para los mismos Estados Unidos. Por lo tanto ya tenemos que tomar en consideración que durante el 2013 la cárcel va a estar ahí, los presos van a estar ahí y no va a haber posibilidad de que la cierren”, relató el analista político Néstor García Iturbe.

La cárcel de Guantánamo se encuentra en el territorio de la base militar que fue instalada por EE.UU. en Cuba hace más de un siglo. Mientras que Washington justifica su presencia en la isla caribeña con un acuerdo firmado entre los dos países en aquel entonces, La Habana insiste en que ese documento fue pactado bajo presión y denuncia la ilegalidad del centro.

“La base naval de Guantánamo que se encuentra en Cuba en estos momentos no tiene ninguna importancia desde el punto de vista militar. Desde hace muchos años EE.UU. está consciente de que la base como tal no tiene un uso ampliado, como lo tuvo en el siglo pasado. Por esa razón la base se ha mantenido más que todo por problemas políticos. Para ningún presidente de EE.UU. entregar el espacio que ocupa la base en estos momentos al Gobierno de la república de Cuba puede ser una opción viable. Esto sería evidentemente un suicidio político. Las fuerzas de derecha de EE.UU. reclamarían esta acción como una concesión al Gobierno cubano”, explicó el analista militar David Urra.

“Despilfarro vergonzoso”

Actualmente en la cárcel en Guantánamo están recluidas 166 personas. A muchas de ellas ni siquiera se les han presentado cargos. Varias organizaciones de defensa de los derechos humanos, incluso Amnistía Internacional, acusan al Gobierno estadounidense de torturar tanto física como psicológicamente a los reos. Además del aspecto moral, esta prisión resulta ser un enorme gasto para los contribuyentes de EE.UU. Cada interno le cuesta al presupuesto estatal unos 800.000 dólares al año contra los 35.000 con los que se mantiene un preso en los establecimientos penitenciarios en territorio estadounidense.

Mientras que para algunos ciudadanos la financiación de la cárcel de Guantánamo es solo un despilfarro y un hecho vergonzoso, para los cubanos el funcionamiento de este penal viola la soberanía de su país. Y aunque numerosos activistas de todo el mundo llevan más de 10 años exigiendo la clausura de este centro de reclusión, hoy en día poca gente cree que la promesa de cerrarlo se cumpla algún día.

Sistema ilegal y genocida de EE.UU.

“EE.UU. se opone a cerrar Guantánamo porque así quiere mandar al mundo el mensaje de que es capaz de hacer todo lo que quiere: incluso violar las leyes internacionales”. Al menos así opina el analista político y escritor Adrian Salbuchi.

“Lo que estamos viendo es la voluntad de EE.UU. de mantener un sistema absolutamente ilegal y genocida, vulnerando los derechos humanos más allá de la opinión que pueda tener un circunstancial ocupante de la Casa Blanca como es Barack Obama”, afirmó el experto.