miércoles, 29 de mayo de 2013

La España que va cambiando

En estos últimos meses se palpa y reconoce el sentir de la calle, del barrio, del centro de trabajo u oficina del paro más cercana, la nueva España que se ha instaurado, el corazón de un territorio que se está corrigiendo de manera lenta pero segura. Y no me refiero a esa España que nos describen acabada y con límites a modo de teletipo desde los medios de comunicación al servicio del bipartidismo, no, me refiero a la España de verdad, la que es nutrida por sus ciudadanos.

La amalgama de mareas, movimientos sociales, agrupaciones, iniciativas y confluencias de gentes anónimas y pobladores hastiados ya son mayoría en el tejido diario. Los gobiernos de PPSOE está por fin desorientados y obsoletos ante la categoría moral y legítima que esta gran masa les exige, y meramente los viejos métodos de violencia, represión, decretazo y ahogo económico son los que les quedan como recurso máximo.

Mientras el Capital con mayúsculas se burla de este gobierno permisivo a la espera de las órdenes de CentroEuropa, con un doblegado Rajoy que no sabe qué hacer si no pedir las migajas de lo que la Troika le conceda, y los grandes empresarios de este país ya no pueden seguir defendiendo que son los que crean riqueza como frase tipo para justificar sus derroches y cifras de beneficios, la ideología revolucionaria se hace grande en un debate social que está haciendo crecer las conciencias de personas que no van a esperar como corderos sin memoria.

Mientras se sigue jugando al circo en los juzgados, la corona se resbala a cada pisada, el parlamento es un teatro gobernado por gentes con mayoría pero sin moral, y la oposición mayoritaria sigue sin saber elegir la siguiente mentira, las voces de los ciudadanos se consolidan en asambleas y protestas. Los héroes redentores como Aznar surgen en mitad de la podredumbre absortos por la culminación de la pérdida de
cadenas del obrero y la inutilidad de unos discípulos que han perdido el liderazgo y el control de la masa. Pero estos ídolos de barro ya son historia para una sociedad que se burla de ellos y exigirá el máximo a sus nuevos gestores y coordinadores de la riqueza, el trabajo, la educación, la sanidad, sus pensiones o la infancia entre otras muchas parcelas humanas para la buena convivencia y justicia.

La lucha de clases entre un Capital que no respeta ni a los suyos, como buena representación de codicia, y el obrero mundano que subsiste a fuerza de tesón y firmeza ahora con la mujer fuerte y resistente como siempre pero desatada y conquistadora, está decantándose del lado del pensamiento político, el conocimiento de la verdad y el quitado de venda general. La verdadera España, está aprendiendo y descubriendo, controlando y asaltando, planificando y formulando poco a poco el modo y manera de incursión al cambio inmediato y necesario.

Como en aquella España en la que triunfó la II República, con el rumor de la calle emancipada a la contra de una clase política que elucubraba sin contar con ella, como en aquellos días en los que el cambio fue posible, esta nueva España con españoles que deciden no soportar más la mentira de la transición y la estafa de modelo que nos publicitan como única salvación, las notas de la música versarán a gusto de la mayoría del pueblo y no bajo el yugo de unos pocos y mediocres que ostentan el secuestro económico y legislativo.

Este verano ya no estará teñido por los millones del traspaso de rigor del fútbol entre clubs que ya deben a las arcas de todos, ni vivirá sumido por el viaje al sol del mes más caluroso como único aliciente hipnitizador, ni estará supeditado al parón vacacional de nuestras instituciones, ni al mensaje de cerrado con todo hecho, tranquilos que velamos por vuestros intereses, no os preocupéis y seguir compitiendo por el último modelo de móvil. Este verano las televisiones y radios, los periódicos y vallas publicitarias, seguirán jugando a ese juego disimulando que nada ocurre, pero ya no funcionará, porque el pueblo se une tejiendo una red de conciencia y cambio hacia la lucha incontestable.

España ha cambiado y seguirá cambiando. Ya nadie se cree las mentiras de los representantes electos que no cumplen con sus programas y que pertenecen a las garras de intereses económicos de multinacionales a las que les importamos bien poco. Ya nadie entra al juego del conformismo ni se queda sentado esperando que nos solucionen la vida. Quien más quien menos se ha retorcido y recolocado en un mapa social que lleva a este país a una reconversión inevitable. Y en ese camino, tarde o temprano las instituciones van a claudicar porque el Capital dará el alto cuando no pueda repoblar sus créditos y bóvedas de oro, ya que sin nosotros, sin nuestra participación, no son posibles. A ese momento se dirige la nueva España inexorablemente.

Y en esa España no serán posibles las muertes de miles de mujeres en talleres que confeccionan para un Corte Inglés que nos vende con rebajas a costa de esclavitud y miseria en otros lugares remotos. Esa España no consentirá eso.

Y en esa España las personas no morirán de tuberculosis sin atención médica, ni los niños tendrán que conseguir padres adinerados para poder aprender y formarse hasta los últimos términos, ni los mayores tendrán que mirar el déficit del estado para rebañar una pensión miserable e injusta, ni los trabajadores tendrán que seguir perdiendo derechos con la impunidad del empresario escondido tras la Reforma Laboral injusta, ni la mujer tendrá que esconderse para elegir y decidir sus días, ni la Iglesia nos robará parte de los impuestos por acuerdos medievales, ni de los balcones se tirarán personas tras alaridos de desesperanza por la pérdida de sus casas…

A esa España tan distinta con miles de etc posibles y por perfeccionar se acerca el movimiento social.


No hay comentarios:

Publicar un comentario